Una cita judicial inexistente dejó desierta una apelación en Morón
La Cámara de Morón rechazó un recurso apoyado en un precedente que no pudo verificar y recordó que las citas jurisprudenciales deben cotejarse con su texto original.
La Cámara de Morón rechazó un recurso apoyado en un precedente que no pudo verificar y recordó que las citas jurisprudenciales deben cotejarse con su texto original.
La Resolución 469/2026 creó un ámbito de coordinación para relevar proyectos, evaluar casos de uso y presentar en 90 días una estrategia preliminar de inteligencia artificial aplicada a la Justicia.
Un tribunal bonaerense distinguió entre usar inteligencia artificial y presentar un escrito defectuoso: la validez depende de los agravios, el perjuicio concreto y la responsabilidad profesional.
La Suprema Corte bonaerense abrió una consulta pública sobre un reglamento para ordenar el uso de IA en tribunales, con límites para decisiones judiciales, datos sensibles y herramientas generativas.
La Resolución 197/2026 incorpora una guía de control interno para proyectos y herramientas de inteligencia artificial en el Sector Público Nacional.
La discusión sobre corporaciones operadas por inteligencia artificial obliga a revisar cómo se asignan responsabilidad, patrimonio y control en la economía digital.
Un fallo chino rechazó que la incorporación de inteligencia artificial justifique por sí sola una rebaja salarial o el despido de un trabajador. El caso invita a analizar cómo respondería el derecho laboral argentino ante un conflicto similar.
El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires estableció modelos estandarizados para la presentación de recursos de inconstitucionalidad y quejas por denegación, en respuesta al crecimiento exponencial de causas generado por el precedente ‘Levinas’ de la Corte Suprema.
La IA agéntica ejecuta, decide y produce trabajo jurídico a una velocidad que los mecanismos tradicionales de validación no pueden sostener. El verdadero reto no es adoptar la tecnología, sino construir estructuras capaces de auditarla sin romper la cadena de responsabilidad que sostiene al Derecho.
Usar inteligencia artificial sin pensamiento crítico no acelera la práctica legal: la degrada. El verdadero desafío del abogado contemporáneo es integrar estas herramientas sin resignar el razonamiento jurídico que define su rol.