La Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación presentó, en marzo de 2026, la decimoquinta edición del Mapa de Género de la Justicia Argentina, correspondiente al año 2025. El informe releva un total de 133.622 personas que integran el sistema judicial en todo el país —poderes judiciales federales, nacionales y provinciales, ministerios públicos y consejos de la magistratura— y ofrece un diagnóstico detallado sobre la distribución de géneros en cada nivel de la estructura institucional.
El dato más visible es que las mujeres representan el 57% del plantel general de la Justicia argentina. Sin embargo, esa mayoría se diluye de manera pronunciada a medida que se asciende en la jerarquía: en los cargos de máxima autoridad, la participación femenina cae al 31%, apenas un punto porcentual más que en 2024.
Una presencia desigual según el rango
El informe pone de manifiesto una distribución que sigue un patrón conocido en la literatura sobre segregación vertical: las mujeres predominan en los escalones más bajos y son minoría en los más altos. En el funcionariado y en el personal administrativo, representan el 61% en ambos casos. En cambio, en el personal de servicio son minoría, con apenas el 33%.
En el conjunto de cargos de magistratura —que incluye procuradores, fiscales, defensores y sus autoridades superiores—, las mujeres alcanzan el 46%. Este porcentaje, si bien es significativo, encubre disparidades internas que el informe detalla por fuero y jurisdicción.
Las mujeres son el 57% del plantel judicial total, pero solo el 31% de las máximas autoridades: la brecha de género se acentúa en los puestos de mayor jerarquía.
El nivel federal y nacional: contrastes llamativos
En el ámbito federal y nacional, los contrastes son especialmente notorios. La Corte Suprema de Justicia de la Nación no cuenta con ninguna ministra desde 2021, aunque su plantel de funcionarios presenta una composición paritaria, con un 51% de mujeres. Esta situación ilustra con claridad la brecha entre la base y la cúspide del organigrama judicial.
En la Procuración General de la Nación, solo el 28% de los procuradores y fiscales son mujeres. En la Defensoría General de la Nación, pese a que la titularidad está en manos de una mujer, las defensoras representan el 37% del cuerpo. El plantel general de la Justicia Federal y Nacional es 54% femenino, pero en cargos clave como las vocalías de cámara, esa proporción cae al 24%.
Los datos a nivel de cámaras federales son aún más elocuentes: en 2025, tres cámaras federales no tenían ninguna camarista mujer, y una no contaba con magistradas en ningún nivel. La única que alcanzó la paridad fue la Cámara Federal de la Seguridad Social.
Avances más notorios en las provincias
El panorama provincial muestra una tendencia más favorable. Las mujeres ocupan el 36% de las máximas autoridades en los poderes judiciales de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que representa un incremento de 15 puntos porcentuales respecto del 21% registrado en 2011, cuando comenzó el relevamiento. En magistratura provincial, la participación femenina llega al 45%, y en el funcionariado, al 64%.
Aun así, en los ministerios públicos fiscales y de la defensa provinciales, las mujeres continúan siendo minoría, lo que indica que la mejora no es uniforme a lo largo de todas las instituciones que integran el sistema de justicia.
Los consejos de la magistratura: señales de cambio
Los consejos de la magistratura —órganos centrales en los procesos de selección y remoción de jueces— registran un 40% de consejeras, con un incremento de cinco puntos respecto de 2024 y de 14 puntos desde el inicio del relevamiento en 2011. En cinco jurisdicciones, las mujeres constituyen mayoría en estos cuerpos, y en tres se alcanza la paridad.
Este dato tiene relevancia institucional particular, dado que la composición de los consejos de la magistratura incide directamente en quiénes acceden a los cargos judiciales. Una mayor presencia femenina en esos espacios puede, a mediano plazo, incidir en la estructura de género de la magistratura en su conjunto.
Un diagnóstico con perspectiva de largo plazo
El Mapa de Género es una herramienta de producción periódica que la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema viene elaborando desde 2011. La acumulación de quince ediciones permite identificar tendencias sostenidas: la feminización del plantel general avanza, pero la representación en cargos de conducción sigue siendo baja y crece a un ritmo lento.
El informe no formula recomendaciones de política judicial, pero la sistematización de los datos constituye en sí misma una herramienta de diagnóstico que distintos actores del sistema —legisladores, consejos de la magistratura, organizaciones profesionales— pueden utilizar como insumo para el diseño de medidas orientadas a reducir las brechas identificadas.
Los datos del Mapa de Género 2025 confirman que el acceso de las mujeres a la justicia como institución sigue siendo desigual en función del rango: la paridad en los escalones inferiores no se replica en los puestos donde se toman las decisiones de mayor impacto sobre el sistema judicial argentino.
