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Imagen alusiva para La Corte reafirmó que apelar no puede dejar al recurrente en una situación peor

La Corte Suprema de Justicia de la Nación volvió a marcar un límite decisivo para los tribunales de alzada: si una sola parte apela, la revisión no puede colocarla en una situación más desfavorable que la fijada por la sentencia anterior. El criterio fue aplicado en un juicio por un accidente laboral en el que la Cámara había elevado de oficio la indemnización, pese a que el trabajador no había recurrido el monto.

La decisión fue dictada el 6 de agosto de 2026 en la causa «Pagani, Sergio Leandro Emanuel c/ Provincia ART S.A. s/ recurso ley 27.348». La Corte hizo lugar a la queja de la aseguradora, revocó el fallo de la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y ordenó que se emita un nuevo pronunciamiento.

La alzada no puede empeorar la posición del único apelante mediante una cuestión que la contraparte consintió al no recurrir.

Del accidente a la revisión judicial

Sergio Pagani sufrió una lesión en la rodilla al caer de una escalera mientras instalaba un circuito de cámaras de seguridad. La Comisión Médica N.º 10 determinó una incapacidad laboral permanente, parcial y definitiva del 5 %, pero el trabajador cuestionó ese porcentaje ante la Justicia laboral.

En primera instancia se reconoció una incapacidad del 16 % y se condenó a Provincia ART a pagar $240.585,32 más intereses. La aseguradora apeló porque entendió que el cálculo se apartaba de la fórmula prevista por el artículo 12 de la Ley de Riesgos del Trabajo, según la modificación introducida por la ley 27.348. El trabajador, en cambio, no apeló la sentencia.

Una condena mayor que nadie había solicitado

Al estudiar el recurso, la Sala II advirtió que el resultado de primera instancia era inferior al piso indemnizatorio que consideró aplicable. Por eso tomó como referencia la Resolución SRT 51/2022, añadió el adicional previsto por la ley 26.773 y elevó el capital a $1.619.177,84, más intereses.

La Cámara justificó su intervención de oficio en la necesidad de asegurar la protección constitucional del trabajador. Sin embargo, esa modificación produjo un resultado procesal singular: la ART, única parte que había cuestionado la sentencia, terminó obligada a afrontar una condena mayor. El beneficiario del incremento no había pedido la revisión del monto.

Provincia ART presentó recurso extraordinario y, tras su rechazo, acudió directamente a la Corte mediante una queja. Su planteo no se concentró en cuál debía ser la indemnización correcta, sino en la facultad de la Cámara para aumentarla en esas condiciones.

Qué significa la prohibición de reformatio in peius

La expresión latina reformatio in peius describe la reforma de una decisión en perjuicio de quien la recurrió. Su prohibición impide que el único apelante termine peor que antes por aspectos que la otra parte no sometió a revisión.

La regla se vincula con el principio de congruencia y con el alcance de la competencia del tribunal superior. La alzada debe resolver las críticas concretas presentadas en los recursos: no recibe una autorización general para reconstruir el litigio ni para modificar capítulos de la sentencia que quedaron consentidos.

Para la Corte, la Cámara excedió esos límites al incrementar la condena sin un recurso del trabajador. La protección propia del derecho laboral no desplaza las garantías de defensa en juicio y propiedad, que también deben respetarse al revisar una sentencia.

Lo que el fallo resolvió —y lo que dejó abierto

El máximo tribunal no estableció cuál era el monto justo para reparar la incapacidad de Pagani. Tampoco convalidó el cálculo inicial ni negó que pudieran existir pisos legales aplicables. Su decisión se ocupó de una cuestión distinta: quién podía promover esa revisión y hasta dónde llegaba la jurisdicción de la Cámara frente a los recursos efectivamente interpuestos.

La diferencia es importante. La revocación no significa que toda corrección favorable al trabajador esté vedada, sino que las pretensiones y agravios deben llegar válidamente a la instancia revisora. Cuando una parte acepta una sentencia y la otra es la única que apela, el tribunal no puede convertir ese recurso en la vía para agravar la situación del recurrente.

Una advertencia práctica sobre las apelaciones

El precedente recuerda que ganar un juicio no vuelve innecesario revisar el resultado completo. Una parte puede obtener una decisión favorable sobre la responsabilidad y, al mismo tiempo, considerar insuficiente el monto, incorrecta la tasa de interés o equivocada alguna pauta de cálculo. Si no cuestiona a tiempo esos aspectos, pueden quedar firmes para ella.

En el terreno laboral, donde conviven fórmulas indemnizatorias, pisos mínimos, actualizaciones e intereses, esa evaluación resulta especialmente relevante. El caso Pagani muestra que una Cámara no puede suplir luego la ausencia de un agravio mediante una mejora de oficio que perjudique al único apelante.

La sentencia reafirma así una regla transversal a todo proceso: recurrir abre una revisión delimitada por lo que las partes cuestionan. La tutela de derechos sustanciales conserva toda su importancia, pero debe ejercerse dentro de las garantías que hacen previsible y equilibrado el trámite judicial.

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