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El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja convocó a operadores judiciales a participar de un Taller de Innovación Judicial orientado a repensar el servicio de justicia desde adentro. La actividad, organizada de manera conjunta con la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, se desarrolló el viernes 13 de febrero de 2026 en el Polo Tecnológico de La Rioja, entre las 8:30 y las 13:30 horas.

La iniciativa reunió a dos poderes judiciales provinciales en torno a una agenda que, lejos de limitarse a la incorporación de herramientas tecnológicas, apuntó a transformar la cultura institucional mediante metodologías de trabajo colaborativo y diseño centrado en las personas.

Un disertante con perfil específico en derecho y tecnología

El rol de disertante principal estuvo a cargo de Mario Adaro, juez de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza y magíster en Derecho Digital y Nuevas Tecnologías. Su perfil refleja una tendencia creciente en el ámbito judicial argentino: la incorporación de magistrados con formación específica en la intersección entre tecnología y derecho, capaces de liderar procesos de transformación desde la propia función jurisdiccional.

La elección de un juez en ejercicio como formador subraya la apuesta institucional por un modelo de aprendizaje entre pares, donde la experiencia práctica del servicio de justicia convive con el conocimiento técnico en materia digital.

La jornada priorizó metodologías de diseño centradas en las personas, trabajo en equipo y presentación de proyectos de innovación, con el objetivo de fortalecer capacidades institucionales concretas en el ámbito judicial.

Contenidos: más allá de la digitalización

El programa del taller abordó cuatro ejes principales: innovación pública y judicial, trabajo en equipos, metodologías de diseño centradas en las personas y presentación de proyectos. Este enfoque evidencia una comprensión más amplia de la innovación judicial, que no se agota en la digitalización de trámites o la implementación de expedientes electrónicos.

Las metodologías de diseño centradas en las personas —vinculadas al llamado design thinking y a enfoques similares— buscan identificar los problemas reales que enfrentan los usuarios del sistema judicial para proponer soluciones que partan de sus necesidades efectivas, y no de la lógica interna de las instituciones. Aplicadas al servicio de justicia, estas herramientas pueden contribuir a reducir la brecha entre el funcionamiento formal del sistema y la experiencia concreta de quienes acuden a él.

La propuesta también contempló el trabajo en equipos interdisciplinarios, lo que implica reconocer que los desafíos actuales del Poder Judicial difícilmente pueden resolverse desde una sola perspectiva profesional o desde la cúpula institucional de manera vertical.

Actores institucionales que acompañan la iniciativa

La actividad contó con el respaldo de dos organismos con roles específicos en la formación y modernización judicial: la Escuela de Capacitación Judicial Joaquín V. González —dependiente del Tribunal Superior de La Rioja— y el Laboratorio de Innovación Judicial (JusLAB), una unidad especializada en el desarrollo y testeo de iniciativas de transformación institucional.

La existencia de un laboratorio de innovación dentro de la estructura judicial refleja una tendencia que viene consolidándose en distintas jurisdicciones del país y de la región. Según datos del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), en los últimos años se ha verificado un incremento sostenido en la creación de unidades de innovación al interior de los poderes judiciales latinoamericanos, con foco en la mejora de procesos, la transparencia y el acceso a la justicia.

El contexto: modernización judicial como política institucional

La organización conjunta entre La Rioja y Mendoza no es un hecho aislado. En los últimos años, varios poderes judiciales provinciales han avanzado en acuerdos de cooperación interinstitucional orientados a compartir experiencias, recursos y metodologías. Este tipo de articulación horizontal —entre tribunales de distintas provincias, sin intermediación del nivel nacional— gana relevancia en un contexto donde la innovación judicial exige respuestas ágiles que muchas veces no dependen de reformas legislativas, sino de decisiones de gestión.

La inscripción al taller se realizó a través del formulario habilitado por la Función Judicial, con vacantes limitadas, lo que apunta a garantizar una participación activa y un formato de trabajo efectivamente interactivo, alejado de las jornadas meramente expositivas.

Una señal sobre la dirección del cambio

La apuesta por talleres de innovación con metodologías participativas y disertantes especializados en derecho digital indica que, al menos en algunas jurisdicciones, la modernización del Poder Judicial está dejando de ser un discurso para convertirse en una práctica institucional sostenida. El desafío pendiente es que estas experiencias piloto escalen de manera sistemática y generen transformaciones duraderas en el servicio de justicia cotidiano.

La jornada del 13 de febrero en La Rioja constituye, en ese sentido, un ejemplo concreto de cómo la formación continua y el intercambio entre instituciones pueden ser palancas efectivas de cambio sin esperar a que las reformas estructurales estén terminadas.

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