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José Virgilio Valerio

Ministro Suprema Corte de Justicia de Mendoza

Cargo Ministro — Coordinador de los Fueros Penal Colegiado y Contravencional
Desde 1° de diciembre de 2016
Designado por Gobernador Alfredo Cornejo (UCR)
Especialización Derecho Penal; Juicio por jurados; Sistema acusatorio
Formación Abogado, Universidad Nacional del Litoral (1976); posgrado en Derecho Procesal, UNRosario/Champagnat; Prof. adjunto de Derecho Constitucional, UNCuyo
Datos personales Masón, agnóstico, vegano

Cuarenta años de carrera, el designado más disputado

José Virgilio Valerio ingresó al Poder Judicial de Mendoza en 1987 tras diez años de ejercicio privado de la abogacía. Antes de eso había sido diputado provincial de la UCR (1983–1986) y asesor en el Ministerio de Economía provincial. Su carrera judicial fue ascendente y por concurso: fiscal de primera instancia desde 1987, juez correccional desde 1995 (ingresado por concurso público) y juez de la Segunda Cámara del Crimen desde 2001 (también por concurso). En paralelo ejerció la docencia universitaria —es profesor adjunto de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UNCuyo— y fue cofundador del Instituto de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal Comparado de esa misma institución.

Cuando el gobernador Alfredo Cornejo lo propuso para la Corte en octubre de 2016, se desató el proceso de designación «más disputado del que se tenga registro» según Los Andes: se presentaron 2.682 intervenciones ciudadanas, de las cuales 612 fueron impugnaciones. El CELS presentó una impugnación formal fundamentada en el análisis de sus fallos, y Change.org concentró miles de firmas en su contra. El Senado lo aprobó de todos modos el 8 de noviembre de 2016. Valerio juró el 1° de diciembre de ese año —exactamente cuarenta años después de haberse recibido de abogado.

El reformista del juicio por jurados

Pese al perfil polémico que cargó desde su designación, Valerio se convirtió dentro del tribunal en el más activo promotor de reformas institucionales. Es el impulsor y defensor más visible del sistema de juicio por jurados en Mendoza y a nivel nacional. Ha declarado que el sistema «mejoró la Justicia Penal de Mendoza» al aportar agilidad y calidad a los procesos, y fue designado por el Ministerio de Justicia de la Nación como director de la Diplomatura Superior Universitaria en Práctica Profesional en el Sistema Penal Acusatorio. La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba lo declaró Huésped de Honor en reconocimiento a su trayectoria. Es conferencista habitual en foros nacionales e internacionales sobre sistema acusatorio y jurado popular.

Dentro del tribunal adopta posiciones confrontativas con el presidente Garay. Le recriminó públicamente su silencio ante «ataques del oficialismo a la Justicia» y cuestionó la «concentración de poder» en la presidencia del tribunal, declarando que «la Corte de Mendoza no puede seguir funcionando así». Fue el único ministro en votar con observaciones al presupuesto 2026 presentado por Garay, argumentando que confundía roles entre ministros y organismos administrativos.

El fallo del caso Hunau y las impugnaciones

El episodio más doloroso de su carrera fue el fallo que dictó en 2006 siendo juez de la Segunda Cámara del Crimen, en la causa por el asesinato del comunicador mendocino Alejo Hunau. El tribunal —del que Valerio formaba parte— dictó la libertad del acusado Diego Arduino por falta de mérito, justificando parcialmente la conducta del imputado en la «desviada sexualidad» de la víctima y en su «conducta licenciosa». El fallo fue anulado por la Suprema Corte ante el rechazo social masivo y generó una causa paralela que terminó en condena. La madre de Hunau, Silvia Ontiveros, escribió una carta abierta rechazando la postulación de Valerio a la Corte en 2016. El CELS y La Izquierda Diario catalogaron el fallo como una decisión con sesgo homofóbico y misógino, y fue el argumento central de las 612 impugnaciones que recibió su candidatura.

El juez masón, agnóstico y vegano

En un tribunal donde la mayoría de sus integrantes exhiben perfiles convencionales, Valerio llamó la atención de los medios al momento de su jura por sus características personales: es masón, agnóstico y vegano. Declaró a Los Andes que «la masonería me ayudó a comprender los valores esenciales de la república». Se autodefine como «disruptivo» y aboga por una justicia que resuelva los conflictos en las sentencias y no en tecnicismos procesales como la caducidad de instancia. Su perfil combina el radicalismo político de sus orígenes con una identidad filosófica heterodoxa que lo distingue dentro del tribunal.

Esta reseña fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial (IA) sobre la base de fuentes periodísticas y oficiales verificables. La información puede contener errores u omisiones. No constituye opinión jurídica ni asesoramiento legal.